HISTORIA DE UNA AFICIÓN A LOS V8s

HISTORIA DE UNA AFICIÓN A LOS V8s

Por: Víctor Manuel Tibatá R. Médico Veterinario MSc UN.

Aficionado a los deportes a motor. Piloto del Velociraptor  Ford 1937 de Piques ¼ de Milla.

 

Desde los años 50s en Colombia existía una incipiente pero hermosa pasión por las carreras y por los HotRods, incluso aquí en esa época se corría en el famoso circuito san Diego con nombres tan famosos como el Ganso Garzón, Artemio Trejos entre otros; pero también en la calle se disfrutaba la goma de los carros, como lo da cuenta esta foto de 1956 de mi suegro Eduardo (electricista del Ganso) junto con un grupo de amigos que se divertían en un Ford cabriolet 34 (No fenders = Sin guardabarros) al mejor estilo Rat Rod, en pleno centro de Bogotá.


 

Esa misma goma nos tocó a mi hermano y a mí en los 80s en plena adolescencia, cuando empezamos a incursionar en el mundo de los carros viejos y engallados, pues en esa época mis amigos mayores andaban con la fiebre de GREASE o BRILLANTINA en donde salían autos viejos como el Grease lightning (ford 47- 48 convertible), en carreras de drag en los años 50s en USA, adicionalmente algunos habian visto American Graffiti en los 70s y para rematar veíamos en TV los dukes de Hazzard y el auto fantástico

Grease lightning y el Ford 32 deuce de american graffiti

Todas estas cosas alimentaron nuestro deseo de arreglar carros y correr, más aún cuando algunos de nuestros amigos corrieron con Simcas modificados y cocaleaban con carros viejos como los Ford “colepatos”. Adicionalmente años atrás por Tv habíamos visto algunas carreras de la copa Renault y Simca en el antiguo Autódromo Ricardo Mejía, pero nunca pudimos ir, pues luego lo cerraron a finales de los 70s y en el 82 inauguraron el Autodromo de Tocancipá.

Años 70s: AUTODROMO RICARDO MEJIA (hoy Megaoutlet en la Autopista con calle 200). Nestor Santos en su famoso Studebaker comander 53 # 3 corriendo en la categoría Gran Potencia (GP), junto a otros “totes viejos” o no tan viejos para la época. Nótese que eran carros de calle modificados, incluso corrían con las placas negras de la época.

Iniciando los 80s, empezamos a cacharrear con un Pontiac 53 coupé sin paral de un cuñado, luego dimos nuestros primeros pinos al volante en un Oldsmobile 53 coupe al cual le quitamos toda la bocelería y los bumpers para aliviar peso y se le puso toda la mecánica de un mustang 302, a la vez otro cuñado adquirió un Chevy 53 que corrió en la copa Virkos y que para ese momento se les denominaba a ese tipo de carros “Monstruos”, de tal forma que así se bautizó el carro en la familia. Este auto venía con las 4 llantas anchas (raro para la época) nada menos que de marca Parnelli Jones y engallado al estilo americano y contaba con mecánica de chevy Nova 6 en línea. Con estos carros en el año 88 fuimos por primera vez al nuevo autódromo de Tocancipá.

 

Chevy 53 “el monstruo” de mi cuñado Ignacio Chávez y el Odsmobile 53. (año 1988)

Chevy

Chevy 53 “el monstruo” en 2011. Circuito V8s.

Al ir a Tocancipa fue cuando un sueño se hizo aún más grande al escuchar el rugir de escapes libres de muchos V8s allá adentro: Camaros, Mustang, Corvette, Buicks y algunos carros viejos, todos ellos con llantas de pista (slicks) Good Year, Firestone, Hoosier y MacCreary. Todos ellos pertenecientes a las categorías Mecánica Nacional y Fuerza libre

En estas categorías participaban entre otros Jaime Italo Tranchita (camaro #55), los hermanos Andrade y Miguel Rodríguez (Camaro # 37 y luego #56, 1988 a 1992) el abuelo Galindo (camaro #70), Juan Carlos Rojas (camaro #89 y luego #44), Fernando Sánchez (camaro #79), Germán Cubillos (camaro), Oswaldo fajardo (corvette #88), Los botero (corvette), Los Riaño (los «cavernícolas» en Buick), Los Hernández (camaro), los Grimaldo, José Machado con su Jeep y luego con Pontiac – Camaro, el loco Segura con su “tabaco”, los Gonzalez (hugo y Jorge en Chevy portasuegra 35), los Jaimes con Studebaker, Jaime Silva («el taxi» ford 53 coupe, que a propósito fue el último carro viejo en correr en circuito de tocancipá en 1988 !!!!!!!!HACE 22 AÑOS! !!!!!!!!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Camaro # 70 de Nestor “el abuelo” Galindo

 

 

Buick de los hermanos Riaño “los cavernícolas”. Camaro #08

 

Ford 53 de Jaime Silva (El Taxi)

Camaro # 88 En el año 1988. Mi hermano y yo. Camaro # 89 de Juan Carlos Rojas

Camaro # 37 de los Hermanos Andrade y Camaro # 79 de Fernando Sánchez

Corvette #89 de Oswaldo Fajardo y Juan Carlos Rojas

Camaro # 79 de Fernando Sánchez

Desde entonces empezamos a hacer más amigos y resultamos en el equipo de los Andrade y Miguel Rodríguez con el famoso Camaro # 56, conocido antes con el #55 de Jaime Tranchita y que quedó campeón en el año 88 y segundo en las 6 horas ante lo cual Tranchita protestó dando giros en la pista después de que la competencia había acabado y por tal razón fue suspendido.

Tranchita agitando la bandera de la victoria en el 88, mientras Miguel Rodríguez conducía el camaro # 55.

El Chevy 53 monstruo junto al camaro # 56 de los Andrade

El Camaro #56 de los Andrade. Junto a él mi sobrina, mi cuñado y mi hermano.

Grilla: Carlos Grimaldo, atrás el “tabaco” del “loco segura”, un portasuegra, y el jeep de José Machado.

Grilla de partida de las 6 horas en 1987

Volviendo a nuestro cuento de los V8s, antes era todo un deleite el escuchar esa sinfonía de motores rugiendo junto con el olor a gasolina etílica que llegaba hasta la carretera central del norte (un carril de ida y uno de venida). En esa época la gasolina no era tan cara, no había restricción de importación de repuestos nuevos y de segunda….más aún en la calle octava podía uno encontrar por doquier cajas muncies, motores de competencia desechados en USA, transmisiones Posi, pistones forjados, culatas doble camello, puntas de chasis de camaros, etc.. en fin todo un paraíso, que uno solo puede ver en e-bay . Por otro lado había patrocinio, no millonario pero algo se conseguía así fuera de la misma empresa de los dueños, pero más importante aún PASTAS DORIA, CIGARRILLOS MUSTANG, WAGNER COFRE y LA REVISTA MOTOR entre otros, generosamente apoyaban las carreras y los campeonatos. Incluso se corría en otros países como en la pista de Yaguarcocha en Ecuador.

Ya en los años 90s el deporte a motor fue volviéndose más de élite y requiriendo de chequeras y billeteras más abultadas, permitiendo el traer carros de carreras, no de calle adaptados a carreras, como el caso de los camaros tubulares de los Sesana y Jorge Cortés, de Juan Carlos Rojas, el Porsche 911 de los Solorzano, el mercedes de los Pombo, el BMW de Autogermana, el Prototipo de los Sesana, el Odsmobile cutlass de Fajardo, el corvette de los Botero y el recordado y precioso Lola CanAm de José Clopatofsky, que más tarde sería reemplazado por el Spice que condujo Juan Pablo Montoya y que ganaría las 6 horas.

Camaro #45 de Jorge Cortes – Sesana. Mazda rotativo del Botero Racing Team

Admiren esta grilla con gran cantidad de V8s, encabezada por el Lola Can Am de Clopatofsky, Camaro #44 de Rojas, Corvette de Fajardo, BMW de Autogermana, Camaro #56 de Andrade, corvette de Botero, Peugeot de Didacol, Camaro #70 del abuelo, Mercedes de los Pombo y otros camaros atrás.

Lola CanAm monoplaza con V8 de chevrolet trasero. José Clopatofsky a bordo.

Odsmobile de Oswaldo Fajardo

Porsche 911 de los Solorzano

Chevrolet Spice monoplaza del Sesana Racing (V8 de chevrolet trasero). Ganador imbatible de múltiples carreras con Jorge Cortés, Diego Guzmán y Juan Pablo Montoya.

El mercedes de los pombo y el prototipo Spice de los Sesana (traído de LeMans)

En esa época era tanta la goma que teníamos por los V8, en especial por el camaro #56, que le hicimos una réplica totalmente detallada a escala 1:16 en policarbonato.

 

Mi hermano Benedicto y yo en una de las carreras más importantes: las 300 millas Esso de 1992, con el camaro #56 del ART: Andrade Racing Team (Huila Motors).

Más sorprendente aún fue cuando se corrió el GT de las Américas en Tocancipá y vinieron fierros de Centro y Suramérica, todos tubulares: camaros, mustangs, oldsmobiles, pontiacs, mazdas, porsches, nissans, etc, en fin fue la mejor carrera que he presenciado en mi vida. Para esa época los Andrade le compraron el camaro tubular # 44 de Juan Carlos Rojas y lo bautizaron con el #56, por tanto el rojo quedó guardado con ese mismo número.

Nuevo Camaro #56 de los Andrade (ART)

 

 

 

 

GT de las Américas.

Incluso para esa década de los 90s, la cosa estaba tan emocionante que surgieron constructores- pilotos como Nestor Santos quienes hicieron sus propios Camaros tubulares réplicas #92 (made in Colombia) Germán Giraldo con el camaro #57 y mecánicos-preparadores de la talla de Marcos Rodríguez, Neftalí “el boyaco”, Roberto “el guri-guri” y otros.

Nestor Santos con el camaro 92 hecho en Colombia, con carrocería totalmente en fibra y chasis semitubular.

Nestor Santos con su nuevo camaro #92 hecho todo por él con carrocería totalmente en fibra y chasis tubular.

Camaro 57 de Germán Giraldo G3 (hecho en Colombia, réplica del camaro 44 de Juan Carlos Rojas)

Camaro tubular de Marcel France

Todo esto moriría con la entrada de la apertura económica y los problemas de guerrilla y narcotráfico que condujeron al país a lo que todos ya conocemos; entonces el dinero se fue acabando y los carros arrumándose en garajes, lotes, fincas y bodegas, incluso muchos de ellos terminaron vendidos por piezas como los camaros de Fernando Sánchez y el mismo camaro tubular #56 de los Andrade ó peor aún finalizaron en la chatarra cortados con hacha y llevados en “zorra de caballo” como le pasó al camaro #56 de los Andrade, que irónicamente pasó de ser un pura sangre de 500 o más caballos de fuerza a más de 200 kph a ser llevado por un caballo a 30 kph.

Camaro #56 en sus épocas gloriosas, corriendo con el motor más grande de la grilla: Big Block 454 todo en aluminio.

Desde 1997, año en que se “legalizaron los piques” en el autódromo, se despertó la fiebre de arreglar V8s pero en este caso solo para la recta, entonces surgieron algunos carros totes como la chevy 50 “la Petra” de G3, los camaros Royal y el 7 mares y la Chevy “la pulga de Jaime Sarmiento, los mustangs de Urrea y Acuña, los malibú de G3, la naranja mecánica, la “picapiedra” y el studebaker de Jaime Méndez (ahora el cuervo de los Pérez), el Chevrolet “dumbo” de Jaime Zárate, la Ford 56 “camaleón” de Adelmo Suárez, la Ford 55 de Eduardo, el Nova del “pájaro”, el Fairlane de Mateo París, el Comet 66 de Mario Monroy, el BelAir 55 de Leyton, la Dodge “lupita” de Andrés Pinilla, la Chevy 454 Tonawanda de Carlos Torres, el Plymouth “desbaratado de Julius, la Chevy calabaza de Antolinez, La Chevy “Fea” de Juan Carlos, mi Ford 37 entre otros. (perdón si olvido a alguien importante).

Incluso el Camaro tubular de Nestor Santos y el de Giraldo al no tener donde correr cambiaron sus slicks Good Year de circuito por Mickey Thompson de drag y hoy día dieron origen al Funny Car y al Terremoto, respectivamente. Ultimamente aparecieron el Toro, el Tsunami, el Fenix, el Yenko que hoy conocemos, el Cuervo II, el Mopar de Margoliner  y vienen muchos mas en camino, pero de nuevo la historia se repite, pues de nuevo el deporte se está poniendo muy costoso y quien quiera figurar en las primeras categorías debe disponer de una abultada billetera, y de artefactos como Big Blocks, Transbrake, Launch Control, Oxido Nitroso, supercargador, paracaídas, chasis tubular, etc, es decir cada segundo menos, cuesta un dineral más.

 

Chevy Bel Air 55 El Toro y Camaro Tubular Terremoto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Studebaker 53 “el cuervo”, Corvette “Fenix”, Camaro “Yenko”, Cuervo II, Mopar Margoliner

En conclusión hoy día, aunque tenemos un piloto de la talla de Juan Pablo Montoya corriendo en un NASCAR con motor V8, curiosamente en el país ya no hay ni uno que corra en circuito, tan solo en piques; por tal razón es un clamor de nosotros los amantes de los Hot Rods y Muscle Cars ya sean V8s, V6s o que se vulevan a abrir espacios para un circuito para estos vehículos, empezando por campeonato para autos de calle, con las exigencias técnicas y de seguridad correspondientes, lo cual seguramente VOLVERÍA A TRAER GRAN CANTIDAD DE PUBLICO AL AUTODROMO DE TOCANCIPA.

Hot Rod Colombia Racing junto con Andres Arriola, desde el año anterior han tenido conversaciones con la Federación Colombiana de Automovilismo Deportivo, principalmente con Hernan Heredia, donde buscaron el espacio para ver como seria el desarrollo de una competencia de vehículos con motores de alta cilindrada, de uso normal de calle y con modificaciones de seguridad en pista para la utilización de éstos en el Autódromo de Tocancipa, siendo una categoría federada, con puntuación y premios para sus ganadores. Logrando a la fecha sacar la Copa Autos de Calle Hot Rod 2011, luego de mucho esfuerzo y dedicación podemos decir que ya es una realidad ver a estos poderosos autos de nuevo en pista y esperamos seguir contando con el apoyo de todos para que cada día crezca más este campeonato

 

COMPARTIR

  • Facebook
  • Twitter
  • Myspace
  • Google Buzz
  • Reddit
  • Stumnleupon
  • Delicious
  • Digg
  • Technorati
Autor: HRCR Ver todos los artículos de

Deje su respuesta